Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) evoluciona como vendedora de marihuana en Agrestic: su negocio crece, su vida experimenta unos cambios y su relación con diversos personajes varía. Está prosperando y ambiciona más, pero también luce su condición de dealer en mayor medida y aumentan sus riesgos. El cannabis es una fuente suculenta de ingresos… pero no lo tendrá fácil. Mientras, sus hijos, sobre todo el rebelde Silas, dificultan la labor de esta atípica madre y suponen un caldo de cultivo de problemas de todo tipo.
La creciente complejidad de su negocio se corresponde con una vida personal más ajetreada. Nuestra querida Nancy ha de aguantar carros y carretas… y nosotros con ella. Uno no puede dejar de rendirse ante esta encantadora Mary-Louise Parker, fundida en su personaje para hacernos la existencia un poco más feliz. Sus avatares, a veces cómicos, a veces dramáticos, son tan frescos como los refrescos con pajita que sostiene de forma habitual.
El final de esta divertida segunda temporada, que no levanta el pie del acelerador de lo políticamente incorrecto y continúa con la chispa de siempre, consta de un tremendo cliffhanger que da la impresión de hacer mofa de este método usado en tantas teleseries para mantener en vilo al sufrido espectador. ¡Todo se complica! ¿Cómo saldrá del embrollo?